lunes, 14 de septiembre de 2009

Ana


… “Su marido le dijo: Ana, ¿Por qué lloras? ¿Por qué no comes? ¿Por qué está afligido tu corazón? ¿No te soy yo mejor que 10 hijos?”
“Y se levantó Ana, después que hubo comido y bebido…” “ella con amargura de alma, oró a Dios y lloró abundantemente”…
1º Samuel 1-8, 9 y 10

En este hermoso pasaje de la historia de Ana, una mujer simple con las mismas debilidades y preocupaciones que tenemos nosotras, estaba triste, amargada, tal vez en la actualidad podríamos decir que estaba deprimida, y no era para menos, no podía tener hijos y para colmo, su rival la hostigaba continuamente.
Su esposo se preocupó por su estado, le preguntó si él no le era mejor que diez hijos. Dice la Palabra de Dios que Ana comió, bebió y se levantó y fue a derramar su corazón delante de Dios.

Al ver la preocupación de su esposo, eligió no ser una carga para él tomó la decisión de superar la situación. ¿Cómo reaccionas en una situación así? ¿te gusta que se compadezcan de vos? ¿te agrada tener a todos a tu alrededor, temiendo que cometas una locura? Ana enfrentó la situación en una forma adulta. Se levantó. A Dios no le sirve que estés tirada en una cama, Dios te necesita parada sobre tus pies, fuerte, firme, sin vacilaciones, decidida.

Comió y bebió, no se puede enfrentar una situación si no estamos fuertes. ¿Nos alimentamos de la Palabra de Dios cada día para salir a enfrentarnos con este malvado mundo? o ¿tal vez nos sentimos autosuficientes y creemos que solas podremos solucionar todo lo que se nos presenta? Dios nos dejó un alimento precioso, al igual que el maná del desierto, cada día su enseñanza es fresca y nutritiva, nos renueva el espíritu y sacia nuestra sed.

Todavía estaba amargada y triste, pero derramó su alma delante de Dios y lloró abundantemente. Cuándo te sentís amargada, ¿venís a los pies del Señor? ¿derramas tu corazón? ¿lloras amargamente, buscando el consuelo que solo El puede darte? Ana, se acercó a Dios, ¡que bueno es estar cerca de Dios!
El versículo 12 dice que oraba largamente, no tenía apuro, aún en su angustia disfrutaba de la comunión con el Padre. ¿Cómo es nuestra comunión con nuestro Padre celestial? ¿Oramos largamente? ¿Apartamos un tiempo para estar a solas con el? ¿Disfrutamos de su compañía? Hermana, no hay mayor bendición que estar cerca de nuestro Señor y Consolador.

En el versículo 19b, dice que Dios se acordó de ella, Dios se acuerda de cada una de nosotras, a veces contesta enseguida, otras veces, mas tarde, pero El se acuerda de nosotras. ¿Nos acordamos nosotras de El? El esposo le preguntó a Ana: ¿no te soy yo mejor que diez hijos? Para nosotras el Señor es mejor que todo lo que nos rodea?
Meditemos en estos sencillos pensamientos y pongamos en practica el estar a los pies del Señor, no hay nada que supere los momentos que pasamos en su presencia en santa comunión. Hay momentos en los que sobran las palabras, y hay otros en los que solo necesitamos derramar nuestra alma y llorar abundantemente.
Que Dios te bendiga
Marga

2 comentarios:

Nestor Gabriel Maidana dijo...

muy linda palabra hermosa Dios siga bendiciendo sus vidas

Nestor Gabriel Maidana dijo...

muy linda palabra hermosa Dios siga bendiciendo sus vidas

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